![]()
Las personas que trabajan estimulando la creación
de emprendedores prefieren tener pocos de estos, porque el crear un negocio
es ver una empresa que comienza y termina en uno mismo. Es un negocio que
monto yo para mí, que muere conmigo, y que está estrictamente
en función de satisfacer mis propias necesidades, sean ellas económicas,
psicológicas o de cualquier tipo.
Ese tipo de emprendedor tiene que plantearse seriamente el hecho de que
él está creando algo que tiene una vinculación con
él mismo pero que no debe crecer demasiado. Y si crece lo suficiente,
crece en la medida en que él es capaz de manejarlo, no más
allá de ahí. Por lo tanto hay una diferencia muy clara entre
un creador de negocios y un creador de empresas. Una empresa es otra historia,
no es un negocio.
Yo soy miembro de una sociedad que se llama Innovación y Sistemas.
Esto es un negocio. ¿Qué quiere decir eso? Que es una sociedad
que he montado yo con alguna otra persona y que tiene por objeto satisfacer
determinadas necesidades de la actividad profesional que yo realizo, necesidades
económicas, fiscales, de presentación publicitaria o necesidades
de colocación en un mercado, ¡y punto! No pretendo que eso
se transforme ni pasado mañana, ni dentro de veinte años,
ni dentro de cien, en la General Motors. Lo que ocurre es que ese negocio
tiene una idea muy clara que está vinculada con lo que yo sé
hacer. Por lo tanto siempre lo dirigiré yo, siempre estaré
yo encima de todo, y el área estratégica de negocio soy yo
y no hay más, con lo cual tendré bastante desconfianza para
delegar, muchas dificultades para contratar a alguien, me lo pensaré
todo mil veces y creceré lentamente. Pero eso estará bien,
porque está hecho por mí y para mí ¿Por qué
no? Pero no es una empresa, es un negocio, hay que diferenciarlo.
Temas Relacionados
oportunidades de negocios